domingo, 5 de junio de 2011

ALASKA

Hace frío y para colmo ha empezado a llover. En pocos minutos las veredas se llenan de barro, los vendedores ambulantes cubren su mercadería con bolsas de plástico y el cielo gris se vuelve negro. Son un poco más de las seis pero ya parece de noche, los autos y las combis circulan con sus luces encendidas.

Abriéndose paso entre la gente que va y viene, el olor de los anticuchos, los choclos hirviendo y el emoliente, Juan se acerca a su destino. Tiene hambre. Los letreros le ofrecen hamburguesas, pollo broster, chifa al paso, pero no tiene dinero y debe conformarse con imaginar la mayonesa y el ketchup escurriendo sobre las papas fritas y un trozo de pollo crujiente.

Se ubica en el portal, un poco a resguardo de la garúa pero lo suficientemente visible. Espera con las manos metidas en las mangas de su camisa, tratando de abrigarse, observando los autos, a ver si alguno se detiene.

Los cambios entran con dificultad, el viejo motor se rebela. Son ya casi 20 años, dos bajadas, más de un cuarto de millón de kilómetros. Mientras espera frente a un semáforo, decide que ya está bien, que necesita relajarse, descansar un poco, antes de entrar a trabajar a las nueve, así que saca el rótulo que dice “Taxi” del parabrisas.

Dobla a la derecha y entra a la plaza. Entonces lo ve y se siente atraído por las líneas finas del rostro y el cuerpo delgado del jovencito que está parado en el portal. Sus pensamientos se deslizan por la pendiente de la líbido y el cuerpo responde. Se detiene, Juan se acerca y sube.

“Treinta soles, nada menos, si no, me bajo”. Su voz era tan ambigua como su apariencia a medio camino entre niño y adulto, ente hombre y mujer.

“Está bien chibolo, pero sale con todo”. Juan mueve la cabeza aceptando la condición. No dice nada pero lo observa: pelo corto, bigote, algo excedido de peso. “No es feo el tío”. “¿Puedes prender la radio?” Empiezan a sonar las canciones que el muchachito tararea, mientras siente la mano callosa del hombre mayor apretándole las piernas.

Por culpa del tránsito, el camino de pocas cuadras hasta el hostal les toma casi quince minutos.

“Documentos por favor”, Muestra un carnet. “Son diez soles”. Paga y le dan un poco de papel higiénico de color indefinido y una bolsa. “Aquí tiene la llave, es por la escalera a la derecha”.

Una tarima con un colchón forrado de hule apenas cubierto por un par de sábanas delgadas. Olor a humedad, una mesa vieja y algunas cucarachas pequeñitas caminando sobre el polvo acumulado en las rendijas. Se quita la camisa sudada y se afloja la correa, sentado en el borde de la cama, mientras ve al chiquillo desnudarse por completo y acercársele cubriéndose con las manos esa única parte que es definitivamente masculina.

“Dame el condón” le pide. Busca en el bolsillo y se lo entrega, aprovechando para acariciarle las nalgas mientras Juan extrae el preservativo y lo limpia un poco con saliva para quitarle el sabor del lubricante.

Se echa atravesado sobre la cama, y deja que le bajen los pantalones, la trusa y liberen su excitación endurecida. Le colocan el condón y empieza el trabajo del adolescente. Es un experto, lo ha hecho muchas veces, lo disfruta y - claro - le sirve también para comer algo más que el plato de arroz con lentejas que le dan en su casa a él y sus cuatro hermanos. También para divertirse y olvidar su aburrimiento, entre las luces negras y cortadoras de su discoteca favorita.

Las manos grandes y toscas le acarician y luego, lo toman por la cintura y lo depositan sobre la cama. Segunda parte.

Deja caer los pantalones hasta que se le quedan atorados en los tobillos y acomete con ganas, con vehemencia, provocando dolor. “Espera un poco, duele”. “Aguanta no más chibolo”. Ruidos extraños producto de la fricción, un dolor que es a la vez agradable, ganas de orinar. Jadeos, choque de nalgas sobre caderas y una sensación que alcanza la cima y decae al tiempo que la presión en su interior disminuye. Es todo.

“Aquí tienes tu plata, si quieres te puedes ir”. “Está bien” responde Juan volviéndose a vestir con los billetes en la mano, apretados. Con dinero la calle se ve distinta, la noche invita al movimiento. “Póngale bastante mayonesa, ketchup y poquito ají”. Come con placer, saboreado el olor grasoso, dulce y picante que envuelve el pollo y las papas. Se toma su tiempo, lo disfruta, extrayendo hasta la última gota de sabor de los huesos del pollo. Toma el sorbo final de gaseosa, eructa y se limpia las manos.

Ya no llueve pero las veredas están resbalosas. Avanza distraído, mirando a los chicos y chicas que salen de las academias o que se esfuerzan frente a un teclado y una pantalla y son exhibidos al otro lado de paredes de vidrio, va mirando las revistas, los volantes pisoteados. Compra un cigarro y sigue su camino. Un hombre bajito y musculoso hace movimientos de artes marciales en medio de un círculo de curiosos. Sonido de salsa neoyorkina y rap argentino mezclados en el aire.

Una puerta, un vigilante. “Ojalá no pidan papeles”. Tiene suerte. Lo conocen y entra sin problemas. No saben que aún no tiene libreta electoral, nada más que su boleta y la dejó en su casa para que no se pierda.

Hay mucha gente y siente calor. Jovencitos y mayores bailan liberando sus ganas reprimidas, expresando con movimientos sus deseos de poder ser como son.

Juan se encuentra con unos amigos, compra una cerveza y conversa a gritos mientras “El General” y grupos tecno, hechos en serie, llenan el ambiente con sonidos electrónicos. Un rato después se pone a bailar con toda la energía de sus diecisiete años, mirándose en el espejo cubierto del vaho de la transpiración de tantos cuerpos que se mueven.

Pasan las horas entre cerveza, risas y manoseos. Son más de las doce y se dispone a irse cuando ve que la puerta está cerrada y por todo el local aparecen hombres vestidos de verde portando armas. “¡Una batida!” El pensamiento que se le cruza por la mente en ese instante lo hace ponerse pálido.

“A ver señores...sus documentos.”

La música sigue sonando mientras los policías se acercan a la gente apoyada en las paredes. Una canción comienza, es el himno de todos los marginados, de todos los diferentes. Es “Alaska”. Qué pena que la pongan justo en ese momento.

Juan y otros chicos sin papeles son subidos en una camioneta. Uno de los policías, de pelo corto y bigote, un poco subido de peso, le golpea las nalgas y le hace un guiño. “No te preocupes chibolo al toque sales. El viernes arreglamos”.

Dentro, la voz ronca de Alaska sigue sonando “a quién le importa lo que yo haga”.

Lima, 1996

viernes, 16 de julio de 2010

VOCES DE MEDUSA

El universo es la armonía que combina
las distintas vibraciones de la materia.
Infinitos objetos pueden ocupar el mismo espacio
con la única condición que cada uno de ellos
vibre en una escala armónica distinta
(Anónimo del s. II a.C. probablemente
de la escuela Pitagórica)

No fue hasta el 20 de febrero del año pasado que nos dimos cuenta de que Miguel había desaparecido. No sabemos exactamente en que momento desapareció porque para entonces, ya había pasado más de una semana desde la última vez que alguno de nosotros lo había visto.
No lo habíamos echado de menos porque pensamos que Miguel había decidido como tantas otras veces, quedarse en casa por varios días dedicado a escuchar una y otra vez algún nuevo CD de uno de sus grupos favoritos, hasta analizar y comprender el significado de cada acorde y cada palabra.
Es que Miguel es ( ¿debería decir “era”?) un hombre extraño. Puede pasar horas con los audífonos puestos, totalmente desconectado del mundo sin acordarse de comer , dormir o cualquier otra cosa que no fuera escuchar “su música”.
Y también la música que le gusta es extraña, extraña por lo menos para los que no pertenecemos al pequeño "círculo de iniciados" para quienes aquellos sonidos electrónicos matizados de voces y ecos extraños, constituyen una experiencia trascendental, no sé si llamarla mística, religiosa o que.
Yo vivo al lado de la casa de Miguel y aquel día un mensajero tocó a mi puerta, me dijo que era la cuarta vez que había venido y nadie atendía en la casa de mi vecino y me preguntó si podía recibir el envío. Le dije que si, firmé y después , me asomé por la azotea para mirar hacia el patio de su casa. Las puertas y ventanas estaban abiertas, había un tacho lleno de basura y ropa tendida en el cordel. Marqué su teléfono y no hubo respuesta ,llamé a los otros vecinos y nadie lo había visto ni había hablado con él en varios días.
Empecé a preocuparme porque , a pesar que nunca sintonizamos completamente, creo que soy su mejor amigo.
Desde la primera vez que te vi, pocos días después que te mudaste, me sentí atraído por ti. No fue algo meramente físico , no, a pesar de que sin duda eres un hombre guapo . Al verte sentí algo parecido a lo que se siente cuando escuchas por primera vez una canción que desde ese momento será tu favorita. Fue una extraña coincidencia que me sintiera así porque , luego que nos conocimos, me di cuenta que parecías no interesarte en otra cosa que la música .
No me di por vencido sin embargo, me acerqué a ti y a pesar de que no respondías a mis insinuaciones, poco a poco aprendí a apreciarte de verdad y a disfrutar tu compañía y tu conversación.

La música era para ti una filosofía de vida, una forma de ver y comprender el mundo y los sentimientos , era tan importante para ti que muchas veces me dijiste que preferirías quedar ciego que sordo, que no concebías tu existencia en el silencio, que la ausencia de sonido equivalía a la muerte...
Casi me había hecho a la idea que nunca seríamos más que amigos cuando, más o menos dos años después de haber empezado a frecuentarnos, mientras escuchábamos una canción me abrazaste de repente y nos besamos.

Recuerdo la letra de esa canción..
Suddenly I feel the hunger of you touch
The need to have you near
I 've realized I'm so lonesome
locked into my skin
trapped into my thoughts
Suddenly I'm human
Suddenly nothing matters but the experience of your love
only your voice will avoid
The silence

Nunca supe si lo que hicimos después fue porque también lo habías estado deseando o, sólo fue una manera de agradecerme por haber estado allí en ese momento, en uno de esos raros momentos en que necesitaste desesperadamente sentir afecto, en que la música no bastó para sobrellevar la tristeza.
Hubo instantes en que "tu" música parecía conectarnos, tender un puente efímero entre tu soledad y la mía pero la mayor parte del tiempo más bien nos aislaba, levantaba una muralla que nos separaba irremediablemente. Y es que esas canciones no significaban para mi lo mismo que para ti. Muchas de ellas me gustaban , me parecían bellas sin duda ,pero nada más y si me sentaba a tu lado para oírlas, era porque necesitaba sentirte cerca, tocar tus manos frías de vez en cuando, robarte alguna caricia y sobre todo porque, aunque nunca pude decírtelo estaba enamorado de ti..
A pesar de que lo que pasó aquella vez no se volvió a repetir, y tampoco hablamos nunca al respecto estoy seguro que, a tu manera también me querías. Es por eso que no puedo aceptar que te hayas ido sin decir nada , que no te hayas despedido.

Llamamos a la policía. No sabíamos si Miguel tenía parientes, en todo caso, jamás había mencionado nada de ellos durante los casi cuatro años en que vivió en el vecindario. Los que lo visitábamos con mayor frecuencia empezamos a pensar si habíamos notado algo extraño en su conducta las ultimas veces que lo vimos. Lo único extraño, por así decirlo, era que, contra su costumbre nos había prestado CDs y libros. El no solía hacerlo, prefería que leyéramos o escucháramos lo que nos interesara en su casa. ¿Indicios de un posible suicidio?. No lo creo, la muerte es silencio y jamás la habrías buscado.

Pusimos anuncios en la televisión y en los diarios. Nadie respondió a ellos y pasados tres meses la mayoría de sus amigos se dieron por vencidos y aceptaron el hecho que Miguel había desaparecido, así, tan repentinamente como cuando compró la pequeña casa de al lado y se mudó sin que alguna vez supiéramos de donde venía.

Yo no podía aceptarlo y por mi cuenta he seguido investigando y me parece que estoy a punto de resolver el misterio.

Leyendo las revistas que el mensajero me dejó, pude enterarme de los lugares en que Miguel adquiría sus discos y también de los sitios en donde se reunían los que he llamado el "círculo de iniciados".

Miguel tenía especial predilección por la música de un grupo llamado Medusa así que cuando empecé a acudir a los lugares en donde vendían y grababan música electrónica, siempre proclamaba mi predilección por ellos. Luego de un tiempo de recorrer oscuros sótanos de galerías comerciales en el centro de la ciudad y conversar con decenas de personajes vestidos con camisetas negras y botines militares , me di cuenta de que el grupo parecía no tener otros seguidores . Los pocos que habían oído hablar de Medusa, recordaban a Miguel buscando sus grabaciones más antiguas, comprando revistas en donde se hablara de ellos o poniendo anuncios en los que ofrecía pagar mucho dinero a quien pudiera conseguirle los acetatos que habían grabado a inicios de los ochenta.

Seguí mi búsqueda por otros medios y un día, navegando en Internet, encontré la página web de Medusa y vi que sólo contenía un mensaje en inglés:

See the ligh in my eyes
Let yourself be enchanted, be mesmerized
Not anymore you will walk at midnight confused in the darkness,
nor stand alone and afraid in the shadows
I'm Medusa , they call me Death
I will be your bride
I will show you the starfire
That will light the the long path
to the the only place where you'll be within the music
In the perfection of synchrony
Completely linked up in resonance

Busqué más información y supe que Medusa había lanzado hacía cerca de un año (más o menos por la época en que Miguel se perdió de vista) un CD de edición limitada llamado The voice of Medusa y que pocos días después los integrantes del grupo desaparecieron y desde entonces no se había sabido nada de ellos.

Luego me enteré de que muchos de los más fieles seguidores de Medusa en cada país también se habían esfumado. Los rumores decían que habían viajado para reunirse en algún lugar secreto, en el desierto de Mojave o en Australia.

Decidí entonces salir de todas mis dudas y entré a la casa de Miguel. La policía no parecía haberse interesado en su desaparición así que la casa permanecía cerrada desde entonces.

Me descolgué desde mi azotea hasta su patio , entré a su habitación y vi la caja de un CD sobre la cama , era The Voice of Medusa , a su lado estaba también un libro "Los Pitagóricos y la Mecánica Cuántica".

Nada parece haberse movido en un año, ni siquiera el aire. Estoy seguro que el equipo de sonido seguiría sonando si no hubieran cortado la electricidad. Dentro del reproductor, esta el pequeño disco plateado que seguramente extrajiste de la caja antes de lanzarte sobre la cama para escucharlo.

El folleto incluido con el disco contiene además del mismo mensaje que vi en Internet, una clave alfanumérica y el nombre y apellido de Miguel. Esa misma clave está impresa sobre el CD. Tengo que oírlo , sólo así tendré la explicación de lo que pasó....

... En un cajón de la cómoda he encontrado tu discman , ese que te servía para aislarte de un mundo que no te agradaba y que sólo la música te permitía soportar. Alguna vez me dijiste que te perseguía el sentimiento de no pertenecer a ningún lado, de sentirte siempre "raro".

Mientras lo escucho voy hojeando el libro que estaba sobre la cama y me doy cuenta que tiene algunas frases subrayadas
  • Toda la materia vibra y por lo mismo puede ser descrita como una onda(...).La ausencia de vibración equivale al aniquilamiento, a la no- existencia. (...)
  • Cuando dos ondas que son producto de una vibración de la misma frecuencia, se encuentran se produce el fenómeno que llamamos resonancia (...)
  • Dos ondas que armonizan su frecuencia se sumaran y amplificaran por efecto de la resonancia. Si la armonización entre ambas es perfecta, se convertirán en una sola onda, amplificada hasta perderse en el infinito...
Los sonidos que oigo son extraños, hay voces pero no identifico palabras , ruidos que parecerían producidos al azar mezclados en una fascinante cadencia que para mi tiene "el sonido" de Miguel., aquel que creí sentir la primera vez que lo vi. Y a través de la tapa transparente del discman, los ojos de la Medusa brillan con una magia extraña.

... como brillaban tus ojos Miguel, cuando me hablabas de las maravillosas sensaciones que experimentabas con la música. Me decías que cada sonido representaba una emoción, un sentimiento o , a veces, todas las emociones, todos los sentimientos , me decías que la música te permitía escapar a través de un vórtice sonoro hacia dimensiones en donde las notas tenían colores y temperatura , en donde te sentías parte del ritmo, parte de la vida...

Recuerdo y extraño mucho tu mirada. Había en ella un eco de nostalgia, como si anticiparas el recuerdo de ese mundo del que me hablabas , un mundo hecho de sonidos puros, un mundo en el que , por fin, no te sentirías “raro”.

Me duele mucho tu ausencia y quisiera encontrar la manera de seguirte para volver a tu lado , pero no ... creo que por fin he entendido... tu vibración y la mía se cruzaron por accidente en el espacio infinito. Tu , ya encontraste el lugar que buscabas , ahora eres parte de lo que más amabas.

See the ligh in my eyes
Let yourself be enchanted, be mesmerized
Not anymore you will walk at midnight confused in the darkness,
nor stand alone and afraid in the shadows
I'm Medusa , they call me Death
I will be your bride
I will show you the starfire
That will light the the long path
to the the only place where you'll be within the music
In the perfection of synchrony
Completely linked up in resonance

viernes, 2 de abril de 2010

COMBATE MORTAL (Vale Todo)

“Las graderías del coliseo están abarrotadas, la multitud grita el nombre de sus favoritos . La visión del gentío , el bullicio y la presencia constante de la muerte brindan un marco impresionante para el espectáculo que se desarrolla sobre la arena. A través de los altoparlantes el relator oficial anuncia el último combate del día y la muchedumbre estalla en una gran ovación ... Los.rivales de la pelea estelar de esta noche hacen su aparición en la arena... En una esquina esta Blade, luchador que ha tenido una impresionante sucesión de victorias en los últimos meses y en la otra ,Slayer, uno de los pocos sobrevivientes de la primera generación del Combate Mortal. Desde el momento en que suene la señal será una pelea a muerte.. No se alejen ni un instante de sus radioreceptores , no aparten su vista de los televisoesr .Recuerden que aquí no hay reglas , recuerden que ,presenciaremos un combate en el que.. ¡Vale Todo!..”

“...Suena el tambor y comienza el espectáculo. Los rivales se lanzan uno sobre el otro intercambiando los primeros golpes, luego se separan y se observan con fiereza, midiendo sus fuerzas, calculando la siguiente acción...”

Al verlo allí en la palestra haciendo despliegue de tanta violencia y crueldad mientras lucha, incluso a mi se me hace difícil creer que Blade y Andrés sean la misma persona, que el sanguinario gladiador que pelea sobre la arena sea el mismo joven cariñoso y tierno al que amo y con el que comparto mi vida.

Cada vez me resulta más exasperante asistir a los combates porque a pesar de que conozco su capacidad y confío en que sabrá salir vencedor, me duele mucho cuando lo veo herido, cuando lo veo sangrando y amoratado y no puedo hacer nada para ayudarlo, pero sobre todo me resulta casi insoportable saber que un simple error podría significar una derrota y que una derrota significaría también su muerte.

Sin embargo he tenido que aprender a sobreponerme al sufrimiento ,porque no solo soy solamente su amante, soy además su entrenador y es mi deber y obligación estar aquí dándole consejo y ánimo , cumpliendo mi parte en todo esta exhibición macabra ( aunque mientras el pelea ,yo rezo en silencio al borde de la arena para que nada malo le pase ). Andrés no lucha por ambición ni porque disfrute matar como la mayoría, el lucha para que los dos tengamos una vida mejor, lejos de este país que ya no es nuestro.

“La lucha se reanuda y los rivales chocan en el centro de la arena... Aprovechando su mayor envergadura Blade mantiene al rival a distancia castigándolo con las piernas y con rápidos golpes de artes marciales.. Sin duda este muchacho, Blade, es un tremendo luchador, tiene el físico, la habilidad, la fuerza de un campeón, no en vano tiene ya 9 muertes en su haber...”

“Slayer intenta una patada pero Blade la esquiva y contraataca derribándolo, Slayer consigue reincorporarse lo suficientemente rápido para esquivar una nueva carga de Blade. Slayer trata de mantenerse cerca para obligar a Blade a entrar en su juego, la pelea en corto....Con 23 triunfos en el Combate Mortal Slayer aprovecha su experiencia, sabe que su rival no domina las técnicas del infighting y confía en poder aprovechar su poderoso gancho de izquierda...”

Cada triunfo suyo nos acerca más al día en que seremos libres y el no tendrá que volver a pelear para sobrevivir, esa esperanza me sostiene, me permite soportar momentos como este, en que la derrota se presenta como una escalofriante posibilidad.

“Blade trata de poner distancia, Slayer no lo deja, lo persigue, lo arrincona contra la maya que separa la arena del público. Blade intenta librarse. Hay un violento intercambio de ganchos al cuerpo y la cabeza..-.”

“Slayer lanza una andanada de golpes y consigue conectar uno en el rostro de Blade, haciendo brotar sangre de su nariz y su boca, luego conecta otro en la quijada y Blade queda aturdido... Slayer aprovecha la situación para tomarlo por los hombros y golpearlo con la rodilla en los testículos. Blade cae.. Este parece ser su fin, esta tendido sobre el suelo retorciéndose de dolor mientras Slayer alza los brazos y se pavonea frente al público antes de rematarlo..., ya se siente seguro del triunfo “

A pesar de la angustia con que vivo no me arrepiento de amarlo , es más, siento que tuvimos mucha suerte al conocernos en medio de la terrible situación que pasamos. Después que terminó la guerra civil y que los vencedores impusieran su control, la única esperanza de una vida decente para los que pertenecemos a las que ellos llaman “razas inferiores” es salir del país y para hacerlo es preciso obtener dinero, mucho dinero, para pagar los sobornos necesarios.

Aunque parezca increíble las luchas del Vale Todo son el medio más rápido y seguro de conseguir fortuna, en medio de la ruina en que estamos.

Algunos años antes del conflicto yo fui campeón nacional de full-contact y luego de retirarme, me dediqué a enseñar artes marciales .Por eso ,cuando organizaron el sistema de “Combate Mortal” (Vale Todo) como una forma de distraer al pueblo, me escogieron para que busque y entrene nuevos luchadores. De otro modo hubiera terminado trabajando en las minas y viviendo en los lúgubres guetos que nos han asignado.

Aunque me parecía contrario a mis ideales deportivos participar en un combate sin reglas que podía terminar con la muerte y se hacía por dinero( y que servía además a fines de propaganda política), no tenía otros medios para ganarme la vida ni recursos para salir del país. Además, algunos sabían de mi homosexualidad y eso podía resultar peligroso bajo un régimen totalitario como el que ahora teníamos. Por eso acepté.

Así lo conocí. Era un chiquillo alto, delgado, muy agresivo y huraño. Había quedado huérfano a causa de la guerra y se presentó a la selección de luchadores para tener algo de que vivir y evitar ir a las minas. Cuando lo tuve frente a mí, lo escogí de inmediato, fue una corazonada.

Al poco tiempo de estar en contacto descubrí sus inclinaciones homosexuales y me di cuenta que gran parte de su agresividad estaba destinada a evitar que lo notaran. Hablamos y poco a poco logré hacerme su amigo ; le enseñé a canalizar su ira, a enfocarla en los entrenamientos y los combates , a la vez ,descubrí también su lado tierno y frágil , su desesperada necesidad de protección y cariño. En el proceso, aunque parezca increíble por las circunstancias, nos enamoramos el uno del otro. Al principio mantuvimos oculta nuestra relación pero al pasar el tiempo, cuando , gracias a su extraordinaria capacidad llegó al nivel más alto en las competencias(aquel en el que todos los combates terminan con la muerte) decidimos vivir juntos sin importarnos lo que los demás pensaran. Cada noche de pelea podía ser la última y no íbamos a desperdiciar los días que tuviéramos. Por eso también, me dediqué en cuerpo y alma a entrenarlo , poniendo toda mi experiencia ,todos mi conocimientos de su lado para lograr que sobreviviera, para que se convirtiera en el poderoso y (¡Dios quiera!) invencible luchador que ahora es.

“...Esto es extraordinario señores, Blade ha logrado sobreponerse al golpe que recibió, se reincorpora y esquiva la llave con la que Slayer se disponía a tomarlo por la nuca , Le aplica un demoledor golpe en el pecho, lo deja sin aire ...Ahora lo abraza por detrás para inmovilizarlo . Lo va a obligar a arrodillarse. Ya lo tiene... son instantes tensos Blade hace un giro rápido ,violento y le quiebra el cuello .a su rival. ...¡Ha ganado Señores! ¡Blade es el vencedor!.. El público rompe el silencio que se había hecho en el coliseo y estalla en un frenesí impresionante, coreando su nombre... ¡Blade!, ¡Blade!. ...Slayer yace muerto sobre el piso y él ganador de la pelea de fondo de esta noche levanta los brazos en señal de victoria ...Es el décimo triunfo consecutivo de Blade en el Combate Mortal Vale Todo...este joven tiene futuro, si señores!”

Al salir del coliseo la mayoría de la gente lo sigue aclamando, muchos se acercan a pedirle un autógrafo, incluso algunas mujeres se le insinúan o le ofrecen abiertamente pasar la noche con él;pero también hay otros que nos insultan ,son los partidarios de Slayer y aquellos que conocen nuestra relación. Afortunadamente, el común de la gente se niega creer lo que dicen de nosotros, para ellos somos nada más que el entrenador y el luchador.

Es mejor alejamos rápidamente, he notado que el dolor no lo deja caminar así que tomamos un taxi. Cuando llegamos a casa , busco hielo y se lo coloco sobre los genitales para aliviar en algo su sufrimiento. Los tiene hinchados y amoratados. En verdad, el golpe que recibió fue muy fuerte, no sé como pudo recuperarse tan rápido...Es mejor no pensar en lo que habría pasado si no hubiera podido levantarse a tiempo... tengo que hacer que mejore su técnica, que practique la pelea en corto... no puede volver a dejarse sorprender así...

Le ayudo a quitarse la ropa, le doy masaje y curo sus heridas ;poco a poco, el violento y sanguinario gladiador desaparece y se transforma en un niño crecido que necesita protección, un momento de paz y sobre todo, amor . Blade ya no existe, es solo Andrés.

Sus manos grandes y toscas, que hace una hora golpeaban ferozmente ahora me acarician con delicadeza y sus labios amoratados se encuentran con los míos en un beso suavemente apasionado. Su abrazo es fuerte pero lleno de una infinita ternura y parece increíble que su piel pueda ser tan suave al tacto .Esta vez no hacemos el amor, solamente disfrutamos del contacto de nuestros cuerpos y la cercanía de nuestros sentimientos. Luego de un rato se queda dormido sobre mi pecho , tan frágil a pesar del tamaño de sus músculos, tan increíblemente indefenso y delicado, a pesar de que semana tras semana debe matar para vivir.

Falta muy poco para que tengamos el dinero suficiente para irnos. Cuanto daría por sacarte de esto de inmediato, cuanto daría por no tener que verte otra vez sobre la arena ,en peligro de morir.

Andrés, quiero que seas nada más que Andrés y espero que este cercano el día en que podrás olvidarte definitivamente de Blade .

Quisiera que me prometas que no vas a morir en la arena, quisiera que sepas que si tú mueres yo moriré contigo...

Pero mejor duerme, duerme tranquilo y seguro, sueña con la vida que nos espera, sueña con el día en que al fin, ya no habrá otro combate mortal.

lunes, 27 de julio de 2009

BARBIE

Acababa de regresar de almorzar cuando sonó el teléfono. Al levantar el auricular me sorprendió escuchar una voz hablándome en castellano al otro lado de la línea.

-"Buenas tardes, se encuentra el señor Roger Martínez Baumann
-Si, soy yo , respondí.
-Que bien , que bueno que te encuentro, me llamo Romy, es decir Carlos Zevallos y soy amigo de Barbie
- ¿De quien?
-De Roberto Loli
-Sí, claro.., Barbie. ¿Qué le pasa?
-La mataron Roger … la mataron a la Barbie...

La voz que me hablaba sonaba llorosa y recién reparé en su tono afeminado. No podía creer lo que me contaba... la policía había encontrado su cuerpo acuchillado en un motel la madrugada del viernes. ( hacía cuatro días), …el cadáver seguía en la morgue sin nadie que lo reclame, ...su familia no quería saber nada .. sus amigos no tenían dinero para enterrarla...

-Barbie y yo éramos muy amigas, ella siempre me hablaba de ti, de su Ken así te llamaba..., no sé si te acuerdas pero cuando viniste ella nos presentó en su salón.

-Si, si me acuerdo.( en ese instante recordé la escena en el salón de belleza, rodeado de hombres vestidos como mujeres, en medio de un ambiente que me pareció insoportable. Jamás entendí como Roberto había podido llegar a eso)

-El caso es que, como te dije, la pobre estaba en la ruina, ya ni siquiera tenía el salón, sus amigas estamos juntando dinero para sacarla de la morgue y hacerle un entierro decente, pobrecita ..ella no se merecía acabar así. Era tan buena.. Por eso te llamé Roger , encontré tu número en su agenda y pensé que podrías ayudarnos...tu sabes aquí ninguna tiene plata, la situación esta bien fregada...

- Claro, claro, te entiendo.. ¿Tienes una cuenta en el banco?

-Sí, es de mi mamí, pero igual puedo usarla...

-Dame el número y te mando algo de dinero …Salgo para Lima tan pronto como pueda, así que si falta, cuando llegue me piden no más ¿esta bien?

Anoté el número y me despedí. De inmediato llamé al banco y transferí 2,000 marcos. Luego, averigüé cual sería la forma más rápida de llegar al Perú. Dos horas después tomé el tren para Frankfurt y allí un avión hacia Lima.

Mientras volaba pensaba en Roberto. Él y yo crecimos juntos, éramos amigos incluso desde antes de ir al colegio. Siempre fue especial... no le gustaban los juegos de niños ni tampoco el fútbol. Sus hermanos mayores siempre lo molestaban y por eso el pasaba la mayor parte del tiempo en mi casa …soñaba con tener una muñeca Barbie, como las que tenía Claudia mi hermana mayor sobre la cómoda. Para él Barbie simbolizaba todo lo que el hubiera querido ser si hubiera nacido mujer... A veces, cuando Claudia salía, el se escabullía en su cuarto, tomaba las muñecas y les cambiaba los vestidos, las peinaba y arreglaba mientras creaba historias románticas que me iba contando al mismo tiempo que las representaba y que invariablemente concluían con Barbie casándose con Ken. Otras veces, se ponía la ropa de Claudia, zapatos de tacón y maquillaje y decía que era Barbie, y que a mi me tocaba ser Ken.

Yo también me sentía diferente , tenía mucho más en común con Roberto que con los demás niños pero me esforzaba porque no lo notaran. Por momentos me molestaban sus jueguitos y hubiera querido que saliéramos a jugar al fútbol o a montar bicicleta como los otros , pero lo quería demasiado para apartarme de él.

Cuando crecimos nuestros juegos fueron adquiriendo matices abiertamente sexuales. El me masturbaba o me hacía sexo oral, ;yo también quería hacérselo pero casi nunca me dejaba.

Roberto era un chico muy guapo, alto, delgado, de rasgos suaves. Sus ojos azules eran realmente bonitos...todos lo decían. De hecho habían muchas chicas que hubieran dado cualquier cosa porque el se fijara en ellas...

En algunas ocasiones cuando se molestaba conmigo,(por ejemplo cuando me negaba a tener sexo si estaba vestido de mujer) me decía que yo era un tonto , que me la pasaba practicando deportes, haciendo pesas sólo para que los demás no se dieran cuenta que en realidad era tan maricón como él. Otras veces decía que no, que yo estaba destinado a ser su hombre .. que el iba a ser mi mujer ,que seríamos una pareja, como Barbie y Ken.

Cuando terminamos el colegio y postulamos a la universidad ,el ingresó a Derecho, y yo a Educación Física. La verdad es que Roberto era muy inteligente...

Fueron los mejores momentos los que pasamos entonces. Como mis padres que estaban jubilados, se habían retirado a vivir en la casa de Chaclacayo, y mi hermana ya estaba casada , teníamos el departamento de Miraflores para los dos solos . En la intimidad seguíamos con el viejo juego de Barbie y Ken pero frente a todos nos comportábamos con mucha discreción, para evitar habladurías.

Sin embargo ,yo notaba que el no se sentía completamente feliz . Comenzó a frecuentar amigos a los que les gustaba travestirse y salir a la calle en busca de aventuras sexuales, algunos incluso vivían a tiempo completo disfrazados de mujer .

Sus notas en la universidad dejaron de ser buenas, tuvo problemas con su familia debido a su actitud cada vez más evidente y finalmente estalló. Les dijo a todos que era homosexual que, en realidad, hubiera preferido ser mujer. Su padre lo golpeó y lo arrojó de la casa. Su confesión me afectó también pero tuve mejor suerte. Mis padres lo tomaran con relativa calma aunque me exigieron que me alejara de Roberto y me fuera a Alemania a continuar mis estudios.

Estuve en Europa 3 años. Nos escribíamos y nos llamábamos con frecuencia sin embargo, el nunca dijo nada de lo que había estado haciendo. Cuando volví, ya completamente asumido como gay, es decir como un hombre al que le gustan los hombres, lo encontré totalmente transformado. Se había colocado implantes de silicona, tomaba hormonas y se había dejado crecer el pelo muy largo. Los amigos a los que me presentó, travestis como ella, la llamaban Barbie. Se había alejado completamente de su familia y tenía un salón de belleza.

Intentamos reanudar lo nuestro pero no pude, yo necesitaba a un hombre como pareja no al remedo de mujer en que Roberto se había convertido. Opté por regresar a Alemania y abrir un gimnasio junto con unos amigos a los que había conocido en la Universidad....

…El pelo largo y rubio lucía cuidadosamente peinado, una gran cantidad de maquillaje lograba disimular la lividez del rostro. Tenía puesto un vestido rojo que remarcaba su busto imposible.

Sus amigas se habían esmerado porque se viera linda durante el velorio. Parece que el dinero que les mandé les ayudó mucho y me lo agradecieron sinceramente. De verdad parecía una muñeca, una muñeca en su caja de cartón y celofán, una Barbie fría y rígida (como la verdadera), una Barbie que había sido rota en una noche triste en un motel perdido, una Barbie para la cual no habría un final feliz al lado de Ken...

sábado, 11 de abril de 2009

LOS OJOS DEL DERVICHE


Emprendí nuevamente el camino, mi camino, con la primera luz del sol. Avanzaba rumbo al sur y al oeste por una senda entre las montañas del Cáucaso cuando, en la entrada de una cueva, vi a un anciano sentado que me llamaba agitando sus manos huesudas. Me acerqué a él con algún temor y pude notar que vestía un viejo hábito de derviche, tenía una barba larga que alguna vez debió ser rubia y ojos brillantes y claros. Pidió que me acomodara a su lado y luego me interrogó: “¿Adónde te diriges joven viajero?”, “A la ciudad del Sultán”, respondí, “Debo presentarme a la corte para ser instruido como paje”. “Entonces, noble muchacho – agregó con un temblor en la voz – detente un momento por favor y escucha con atención, pues siento que la muerte se acerca y es preciso que revele a alguien mi secreto. Pero antes, invoquemos juntos a Alá, para que guíe mi memoria y abra tus oídos a la verdad:

En el nombre de Dios el clemente, el misericordioso

Alabado sea Dios, Señor de los Mundos,

el Dadivoso, el Misericordioso

Señor del Día del Juicio

A ti te servimos y a ti pedimos ayuda

guiados por la buena senda

por la senda de los que has bendecido

no de aquellos que te han agraviado

no de aquellos que se han extraviado

Han transcurridos muchos años, muchos más de los que tu tienes ahora joven viajero pero, todavía puedo verlo , como si mis viejos y cansados ojos lo hubieran visto todo ayer..."

Reclinado sobre cojines de seda, comiendo dátiles y bebiendo vino de miel, Selim el poderoso sultán, descansa esa tarde en su palacio. A su alrededor, una multitud de sirvientes están prestos a cumplir su mínimo deseo y frente a él varias decenas de odaliscas y acróbatas realizan danzas exóticas.

Los antepasados de Selim edificaron un poderoso imperio, que se extiende desde las montañas heladas hasta los desiertos áridos y desde el camino de la seda hasta las columnas de Hércules. Llevaron la Yidah por todas partes, sometieron pueblos y naciones y ahora ,el nuevo portador de la espada de Osmán, puede gozar en su palacio de los frutos de ese magnífico esfuerzo.

Las arcas del tesoro rebozan de oro y joyas, el ejército mantiene el país bajo control y en el serallo 400 concubinas lo esperan. Selim se siente afortunado, en especial porque desde hace unos veinte años goza del placer incomparable que le proporciona su favorita, la Sultana, una bella mujer cuyos ojos tienen el color del mar y cuyo pelo brilla como el Sol. Ella vino del país de los bosques y los lagos, donde cae la nieve.

Pero el tiempo ha dejado su huella y el cuerpo suave y firme, la piel blanca y el cutis terso ya son cada vez más un recuerdo que un presente en las noches de la alcoba real. No hay otras mujeres rubias ni de ojos azules en el Serallo, él se lo prometió a su amada y ha cumplido desde entonces su palabra. Por eso sólo sueña en la belleza que se escapa de sus manos y le duele más que perder la mitad de sus tesoros.

El Gran Visir Ibrahim se acerca al Sultán y haciendo una reverencia le dice:

- Oh luz de los creyentes, custodio de la verdad revelada, ha llegado desde el país de los bosques y lagos una comitiva trayendo obsequios para su majestad.

Selim ordena que ingresen. Muchos esclavos portan los obsequios: ámbar, pieles, resinas olorosas y astas de venado hermosamente talladas. Luego, entra un grupo de mujeres entre las cuales el Sultán escogerá nuevas concubinas para el Serallo. Y finalmente un grupo de jóvenes príncipes del país sometido, que recibirán en el palacio la educación que habrá de convertirlos en buenos musulmanes y les servirá para dedicar su vida al servicio del Gran Monarca.

Selim observa los regalos y manda sean enviados a los depósitos del Palacio. Luego escoge a algunas de las mujeres, que son conducidas al lugar donde pasarán el resto de sus vidas esperando la visita nocturna del Sultán. A las demás las obsequia al Gran Visir y otros miembros del diván. Y entonces sus ojos se fijan en el Príncipe Grygor. Es el hijo del rey de su país, muerto hace unos años cuando los victoriosos ejércitos de Selim conquistaron la tierra de los bosques y los lagos. No es más que un adolescente pero sus ojos del color del cielo de la mañana y sus rizos dorados como el trigo maduro llaman la atención del monarca. Por alguna razón ve en él la belleza que la Sultana ha perdido y siente deseos de tocar su cuerpo blanco y suave y de recuperar con el muchacho la pasión que un día le dio la mujer con ojos de mar y cabello de sol. Nada se lo prohibe y decide que esa noche el jovencito será llevado a sus aposentos.

Grygor y sus compañeros son conducidos fuera del biram hacia una de las alas del palacio. A cada uno le es asignada una habitación pequeña pero cómoda.

Ya en su alcoba el Príncipe de los ojos azules y los rizos dorados se tiende en su habitación a descansar. Han sido más de dos meses de viaje, primero por los anchos ríos de su patria y luego por el mar hasta llegar a Istambul. Extraña su tierra ,sus bosques, sus lagos y extraña a su madre y a sus hermanas. Ellas están ahora recluidas en un monasterio, único lugar seguro para las mujeres cristianas en una tierra constantemente asolada por los ejércitos del Sultán.

Unas horas después unos sirvientes despiertan a Grygor y lo conducen hacia un amplio salón en medio del cual hay una hermosa pileta de azulejos hacia la cual el agua cae por la boca de dos leones de bronce. Los sirvientes ayudan al príncipe a desnudarse e ingresar en el agua que está tibia y perfumada. El baño es placentero y al terminar, el joven es ungido con aceites olorosos y vestido con un caftán de seda blanca, bellamente bordado.

Grygor se siente muy bien, relajado y con apetito. En ese momento le ofrecen varias fuentes con frutas y una infusión aromática de delicado sabor. Satisfecha su hambre, otros sirvientes conducen al príncipe, pero no de regreso a su habitación, sino a través de un jardín lleno de plantas exóticas y fuentes que producen un agradable murmullo, hacia la zona más privada del palacio, las habitaciones del Sultán.

Mientras pasa por el jardín, desde el Serallo, unos ojos azules como el mar, observan a Grigor a través de las celosías y se tornan oscuros como el océano en una tempestad.

El joven príncipe se encuentra sorprendido por el lujo que ve a su paso. Comparado con esto el palacio de su padre parece la miserable covacha de un mujik.

Llegan a la habitación del Sultán custodiada por enormes eunucos de piel oscura, tan oscura como Grygor jamás ha visto.

El joven es conducido al interior y lo dejan solo. La cámara es enorme, las paredes azules están cubiertas por tapices de Persia bordados con seda representando alegorías de la conquista de los diferentes países que conforman el Imperio. El suelo lo recubre una mullida alfombra. Hay muchos muebles, jarrones y gran número de cojines muy suaves, rellenos de pluma. Al centro, rodeada de cortinas de gasa con hilos de oro y cubierta por sábanas de satén, la enorme cama en donde el poderoso Padisha pasa sus noches gozando del placer que se desviven por darle su favorita y cualquiera de las otras muchas mujeres de su harem.

Grigor no se explica que hace él allí. --Pronto lo sabrá mi joven viajero y a partir de ese momento su vida cambiará para siempre--. De pronto, empieza a sentirse mareado, las cosas giran a su alrededor y no puede controlar las ganas de reír...

Entonces, Selim hace su ingreso, es alto, moreno, de complexión robusta y viste con gran ostentación: lleva un caftán de color verde bordado con hilos de oro, sus babuchas de seda llevan perlas lo mismo que el turbante. En la cintura porta una espada enjoyada.

Grigor lo ve y siente miedo pero no atina a hacer nada. El bebedizo que ingirió ha anulado su voluntad, está indefenso. Las manos del Sultán tocan el pelo del muchacho, acarician sus bucles. Luego abre el caftán y lo desnuda. Ahora acaricia su pecho sintiéndolo firme y suave, luego hace lo mismo con sus nalgas.

El joven príncipe, entre las nubes que la droga ha arrojado sobre su mente, se da cuenta de lo que está pasando y quiere escapar, defenderse. Es inútil. Selim obtiene con él todo el placer que ha deseado. Mientras lo acaricia, lo besa y se regocija en su cuerpo, el Sultán piensa en Jediyah, la Sultana, y en la belleza que tenía el día en que por primera vez la hizo suya siendo tan joven como el muchachito que hoy tiene en sus brazos.

Habiendo complacido sus sentidos, Selim ordena que Grigor sea devuelto a su cuarto y el príncipe es transportado hasta allí, donde se le deja dormir.

Al día siguiente el muchacho cuyos ojos tienen el color del cielo despierta y no puede contener el llanto.

¿Por qué tenía que hacerme esto a mi?- se pregunta sollozando.

¿No bastaba con haber matado a mi padre y haberme arrancado de mi país para obligarme a abrazar una religión que no es la mía? ¿También tenía que ultrajarme, robarme mi dignidad? ¿Qué voy a hacer ahora? Ya ni siquiera soy un hombre...preferiría estar muerto.

Grigor llora y llora recordando con horror y asco las manos del Sultán sobre su cuerpo, su boca besando su espalda. Se siente sucio. Realmente quiere morir

Entonces llega hasta su habitación un grupo de eunucos servidores de la Sultana y lo conducen a una sala anexa al Serallo.

En la sala, discretamente decorada, lo espera Jediyah, cubierta con un velo de seda negro que sólo deja ver sus ojos azules. Grigor se para ante ella con la cabeza gacha, humillado.

La sultana ordena a los eunucos que salgan y sólo quedan en la habitación dos de ellos, sordos y con la lengua cortada, que observan la situación.

- Realmente eres un muchacho hermoso- dice la Sultana expresándose en la lengua materna del príncipe, que es también la suya. Grigor está sorprendido al oír su idioma y mira a Jediyah con ojos de asombro.

- No te sorprendas mi bello príncipe. Tú y yo venimos de las mismas tierras. Antes de que el Sultán me llamara Jediyah, que significa Regalo de Dios, mi nombre era Olga. Hace más de veinte años fui raptada y traída a Estambul como obsequio para el Sultán. El quedó tan prendado de mi belleza que me tomó por esposa. Yo le he dado un hijo, que será su heredero. Esa será mi venganza, por haber sido raptada y obligada a dejar la fe de mis padres. Darle un hijo que seré su sucesor. Y yo creo que la hora de que mi hijo Murad se convierta en Sultán ha llegado. Para eso cuento con tu ayuda.

- ¿Cómo podría ayudar yo buena señora? Yo que ya ni siquiera soy un hombre, que me he convertido en la más vil criatura luego de ser usado por el Sultán para satisfacer una pasión desviada.

- Precisamente, mi hermoso príncipe, cuento con las desviadas pasiones de Selim para llevar a cabo mi plan. Tú has de convertirte en lo que él más desee. Yo sé que es esclavo de su lujuria y que, si sabemos hacerlo, sentirá por ti la misma pasión desenfrenada que un día sintió por mí.

- No entiendo Señora.

- No te preocupes...te lo explicaré.

La Sultana habla con Grygor por largo rato y después lo hace llevar nuevamente a su habitación. Tras la conversación, el rostro del príncipe cambia, en sus ojos ya no se refleja el cielo de la mañana sino el brillo del acero.

El día transcurre para Grygor y los otros jóvenes que vinieron con él, escuchando a los ulemas que los instruyen en el conocimiento de la nueva fe,hasta que llega la noche.

Se repite entonces el ritual del baño y la cena, sólo que en esta oportunidad el príncipe tiene buen cuidado de no beber la infusión. Más bien la derrama, sin que los sirvientes se den cuenta.

Grygor se hace el dormido y vuelve a ser llevado a la habitación del Sultán, pero una vez allí, ya no es presa de la desesperación sino que lo espera sobre la cama, desnudo y cubierto por un velo negro traslúcido que le había dado la Sultana.

Cuando Selim entra y lo ve, siente que la pasión se enciende en él, por eso se arroja sobre el muchacho que se deja acariciar e incluso pone de su parte para que el placer del Sultán llegue hasta el máximo.

Esa noche Grigor se queda durmiendo al lado del Sultán que no deja de acariciarlo y llamarlo entre sueños “Jediyah...”

Al día siguiente cuando llegó a su habitación, el príncipe encontró varios caftanes de seda, babuchas de piel y algunas joyas. Obsequio del Padisha, le dijeron.

Al parecer el plan de la Sultana empezaba a funcionar. Pasan los días y Grigor comparte las noches de Selim con frecuencia y, al día siguiente, invariablemente, recibe obsequios. La situación se hace notoria en el Palacio. Sus compañeros que estudian con él para convertirse en “icoglan”, pajes del Gran Señor, se burlan. Dicen que no debería usar los lujosos trajes que el Sultán le obsequia sino cubrirse con un chador y vivir en el serallo. Grygor calla y sufre las ofensas en silencio,

Pero algo más pasa. El Gran Visir se muestra preocupado. Ya antes el Sultán había tenido favoritos, pero sólo se divertía con ellos un par de veces, luego los olvidaba y los convertía en pajes. Si tenían suerte ocupaban algún cargo administrativo ya sea en el Palacio o en provincias. Si no, les esperaba la cárcel o la muerte. Pero esta vez eran ya varios meses los que Selim continuaba obsesionado con aquel jovencito, al que había puesto por nombre Djingor, es decir ojos de ángel, y que ya gozaba de bastante poder tanto en el enderum como en el birum. Lo peor era que la Sultana Jadiyah no hacía nada para librarse del favorito como había hecho otras veces. “Algo malo va a pasar”- pensó Ibrahim.

Semanas y meses siguen transcurriendo y la situación no varía. Grygor ha logrado ganar la confianza del Sultán, lo cual provoca recelos entre los visires y una gran enemistad de parte de los pajes de la corte.

Llega entonces la noticia de que el Sha de Persia ha desatado la guerra en Mesopotamia. Es preciso enviar un ejército para castigar al monarca herético. Selim convoca a los jenízaros, los mejores y más temibles guerreros del islam.

-¡PADISHAIM CHOK TASHA!

-¡Viva largo tiempo el Sultán!- gritan los soldados al recibir la visita del Sultán en sus cuarteles. Ellos saben que una guerra significa mayor paga y un gran botín si logran tomar alguna de las ricas ciudades de Irán. Todos están listos a partir.

Selim no sabe si encabezar el ejército o ponerlo bajo las órdenes del Gran Visir. Pide consejo al Gran Mufti, máxima autoridad religiosa del Imperio y éste le recomienda que envíe a Ibrahim.

Así pues, el Gran Visir Ibrahim parte de Istambul a la cabeza de un gran ejército que marchará a través de Anatolia, rumbo a las disputadas tierras al norte del Eúfrates. Con los preparativos para la guerra el Gran Señor ha estado muy ocupado y no ha tenido tiempo para divertirse con su favorito así que, la noche del día siguiente a la partida de Ibrahim y sus huestes, lo manda llamar. Grygor espera al Sultán tendido sobre el satén del gran lecho. Su cabello rubio está más largo y los bucles le caen a ambos lados. Ha crecido y su cuerpo cada vez es menos el de un niño.

- Mi tiempo se está acabando. El Sultán pronto se cansará de mí. Esta noche concluiré el plan y demostraré que a pesar de haber sido usado como una vil prostituta, todavía soy un hombre- piensa Grigor, poco antes de ver a Selim entrando a la habitación.

Nuevamente las caricias, y en la mente del Sultán el cuerpo de Djingor se transforma en el de Jediyah desatando su pasión y exaltando su deseo.

Luego del éxtasis viene el sueño y Selim descansa abrazando a Grygor. El muchacho se levanta sigiloso y se aparta del lecho. Ve entonces la enjoyada espada del Sultán que dentro de su vaina está colocada sobre una cómoda. Sin demora la toma, la desenfunda y con toda su rabia y humillación contenidas descarga un golpe certero en la garganta del monarca. La sangre tiñe el satén, la seda y el brocado. El cuerpo de Selim se retuerce violentamente en sus últimos estertores y Grygor se siente vengado. Sus ojos, que eran como el cielo, reflejan ahora las llamas del infierno. Ve con placer el fluído rojo caer en el piso, manchar las alfombras, salpicar los tapices. Permanece así un rato y se da cuenta de que nadie ha notado lo que ha hecho y por lo tanto puede escapar. Se escurre por la ventana que da al jardín, lo atraviesa y desaparece. No en vano ha vivido más de un año en el Palacio. Lo conoce muy bien.

Horas después un paje entra a la habitación del Sultán y encuentra la sangrienta escena. Los gritos recorren el palacio. Hay confusión. Llaman al Gran Mufti, a los visires...por cada rincón se busca al asesino.

En el Serallo hay llanto pero Jediyah no siente pena, al contrario, sus ojos brillan como el mar en calma bajo el sol de mediodía. Y va a buscar a su hijo Murad.

Del palacio han partido mensajeros para alcanzar al Gran Visir y pedirle que regrese a Istambul.

Nadie sabe bien qué hacer, pero entonces aparece Murad y asumiendo su papel de nuevo soberano con la mayor naturalidad, pone todo en orden.

“¡A partir de hoy el Imperio tiene un nuevo gobernante, Sultán y Califa, sucesor de Osmán y custodio de la verdadera fé. ¡ Viva largo tiempo el Sultán!

Las palabras del Gran Mufti resuenan en la magna Cámara Imperial. Los visires se inclinan ante Murad y lo mismo hace el resto de la corte.

Nadie encontró a Grygor. Por orden del nuevo sultán son ejecutados todos los sirvientes personales de Selim. Nadie debe saber que su padre fue asesinado por un muchachito con él que se divertía en la cama.

Temiendo por su vida los que sabían la verdad la olvidan. Alá quiso que el Sultán muriera mientras dormía, eso es lo único cierto y lo que el pueblo sabrá.

El anciano ermitaño que me ha contado esta historia calla de repente.

¿Qué pasó con Murad, con Jediyah, con Ibrahim y sobre todo con Grygor? interrogo desesperado y veo que los ojos del derviche se quedan fijos mirando al cielo cuyo color reflejan, miro sus labios moverse, me acerco para oír sus palabras y lo último que me dice es:

!ALLAH KERIM¡ Sólo Dios lo sabe!

Jorge Alberto Chávez Reyes

1996 - 2001

domingo, 5 de octubre de 2008

EL OTRO LADO

--1--


Cada día se le hacía más difícil despertar; al llegar la mañana todavía se sentía cansado a pesar de que dormía más de lo normal. Por eso tuvo que juntar los últimos gramos de energía que le quedaban para ponerse de pie.

Sus ojos notaron algo raro, una claridad desconocida llenaba la habitación a pesar que las persianas estaban cerradas. Parecía que fuera verano, cerca del mediodía pero no, eran las 7:30 de un día anónimo ( ¿tal vez Jueves? ), a mitad del invierno. No le dio mayor importancia , caminó arrastrando los pies hasta la ducha, giró la llave y maldijo, como lo hacía siempre que se levantaba tarde. Agua fría. Maldijo de nuevo, esta vez al "Programa de racionalización del consumo de energía" que significaba tener electricidad --y, por tanto agua caliente--sólo hasta las 7 de la mañana.

El chorro frío lo desperezó por completo, se enjabonó como pudo, se enjuagó muy rápido y salió tiritando. Parado frente al espejo descubrió una cana furtiva y algunas líneas rojas añadidas sobre el blanco amarillento de sus ojos. Una afeitada veloz, casi en seco y empezó a vestirse. Tenía poco de donde escoger y no perdió tiempo en decidirse y quedar listo para salir, pero antes, el desayuno-

Una taza de café, dos rebanadas de pan y una salchicha. Ahora si, estaba preparado para otro día, rodando cuesta abajo en la rutina.

Tomó su bicicleta y bajó cargándola tres pisos por las escaleras. Abrió la puerta que daba ala calle y quedó paralizado.

No estaba, parecía increíble pero NO ESTABA. Se restregó los ojos. No, no era una ilusión, tampoco era que lo hubieran pintado del mismo tono gris del cielo .No, simplemente, HABIA DESAPARECIDO.

Un escalofrío le recorrió el cuerpo bajando desde la nuca, alojándose en su estomago, derramándose por sus piernas. ¿Qué había pasado? ¿A dónde se lo habían llevado?. Algo tan grande no se desvanece de repente, de un día para otro porque anoche estaba allí, en su lugar, COMO SIEMPRE.

Alguna vez le había parecido odioso, una presencia incomoda y opresiva pero se le había hecho costumbre verlo ( porque había estado allí toda su vida) y ,casi, le había tomado cariño. Era inevitable después de todo, ya que su presencia se extendía por todas partes y resultaba --de alguna forma inexplicable, tomando en cuenta su apariencia--tranquilizadora.

Y es que, bajo su sombra tenía la sensación de estar seguro, aun que esa misma sombra mantuviera su casa en penumbra, casi todo el día, casi todo el año.

Pero ahora, de improviso, YA NO ESTABA...el muro infinito , amenazador y protector YA NO ESTABA.

Si usaba la razón debía sentirse feliz y, sin embargo no, no se sentía así.


--2--


Ya totalmente convencido de su ausencia sintió curiosidad. Se aventuró a través del espacio vacío que tenía frente a él. Caminó un buen trecho sobre tierra reseca hasta que el suelo comenzó a cubrirse de pasto y de flores, hasta que vio extrañas luces en el horizonte, hasta que tuvo miedo y regresó.

Ni siquiera pensó en ir a trabajar, cargó su bicicleta escaleras arriba y tomó su radio de baterías. Giró la perilla del dial. Nada...tan solo ecos, esos ecos que eran la evidencia que existía algo más allá del muro, al otro lado.

Pasó el día cavilando, poniendo en orden la casa. No había nadie en las calles, ni autos, ni ómnibus, ni trenes. La ciudad sin el muro parecía desnuda, desamparada, muerta.

Las seis de la tarde. ¿Volverá la luz? se preguntó mirando la bombilla que colgaba del techo. El filamento se puso rojizo, amagó apagarse pero retomó fuerzas y adquirió más brillo. Entonces, se abalanzó sobre el televisor. Nada. Unicamente líneas diagonales y ruido de estática.

Se quedó un rato mirando fijamente la pantalla hasta que, sin previo aviso las 525 líneas formaron los rostros desconocidos de una pareja con un aire formal que contradecía la sonrisa que esbozaron en el momento de anunciar, con una inflexión de emoción en sus moduladas voces:

¡¡¡BIENVENIDOS HERMANOS DEL OTRO LADO!!!

El mensaje se repetía también en la radio, acompañado de música que jamás había escuchado y la pantalla se llenó de imágenes de una fiesta que llenaba calles y plazas.

¡¡¡BIENVENIDOS HERMANOS DEL OTRO LADO!!! No se cansaba de repetir la multitud frente a las cámaras.

¿Hermanos? Si hasta ayer éramos desconocidos.

Fue una noche inquieta, insegura, llena de sentimientos ambiguos. Pensó que su madre tenía razón cuando le decía que más vale malo conocido...



--3--

Ahora los dos lados son uno. El espacio vacío que separaba ambos mundos, allí donde estaba el muro también ha desaparecido y su lugar lo ocupa el asfalto lustroso de una autopista de ocho carriles, iluminada y enorme, que abre un camino sin límites que se vislumbren.

Los ecos de antes son la realidad de hoy; no más estática, no más interferencia electrónica. La ciudad, liberada de ataduras, estalla en ofrecimientos, en posibilidades. Nada de "Programas de Racionalización", nada de imposibles, ahora, TODO ES POSIBLE --le dicen.

El viejo edificio que se elevaba en la penumbra del muro se transformó en una brillante torre de cristal y acero, con departamentos llenos de luz que dominan en su altura un panorama fascinante: la urbe que se extiende, aparentemente infinita, como un mar de neón que hipnotiza y seduce entre sonrisas perfectas, cigarrillos a caballo y whisky sobre góndolas.

NO, definitivamente la vida ya no es monótona, la rutina ha desaparecido y ha sido reemplazada por la sensación de nunca saber si lo que hoy fue de un modo lo seguirá siendo mañana.

La soledad nueva es distinta, pero sigue allí, con 900 líneas de alta definición, sonido luminoso y un automóvil lleno de siglas que hace las veces de la bicicleta remota.

Con el sol en la cara o hechizado por los guiños del neón algunas veces se descubre extrañando el viejo muro gris y le parece verlo en la distancia, surgiendo imponente, temiblemente protector, como brazos enormes envolviendo la ciudad, devorando su brillo, devolviéndole la paz de la oscuridad.


--4--

Todavía cansado después de haber dormido más de 8 horas, gira la llave de la ducha y un potente chorro de agua fría le golpea la cara. No puede creerlo. Cierra y vuelve a abrir, luego de asegurase que el interruptor está bien colocado. Agua fría otra vez. ¡La electricidad nunca falla!

Un recuerdo. Corre la cortina y mira hacia la ventana por la puerta entreabierta del baño.

ALLI ESTÁ. Más alto, oscuro y gris, espantosamente familiar, allí está EL MURO. Sale del baño, se acerca a la ventana, y se queda parado, sin moverse, con la mirada fija en la pared infinita, en medio de una habitación en penumbra, tiritando y sonriendo.

jueves, 11 de septiembre de 2008

KIWIS

Dieciocho horas. Un tiempo que parece infinitamente largo para pasarlo metido en un cilindro de aluminio, a no sé cuantos miles de metros encima del Océano Pacífico. Y, sin embargo, esas dieciocho horas se me hacen nada, apenas suficientes para tratar de poner en orden mis ideas, para pensar en lo que voy a hacer y te voy a decir cuando llegue a Auckland.
“Desea tomar algo señor”. ”No todavía, gracias”. ”¿Una almohada?” “Gracias, no...aunque, pensándolo bien ¿me traería un whisky?”

Resulta que, de pronto, hace dos días, soy padre. Es decir, hace casi diez años que lo soy, pero para mí ese era un título inmerecido, casi diría, un accidente en mi pasado. Un cheque dos veces al año, algunas fotografías y postales en Navidad y en tu cumpleaños. Esa era la única relación que había existido entre tú y yo. A veces, luego de tomar unos tragos en el bar o conversando con una amiga comprensiva, mostraba esas fotos y decía, creo que con orgullo, “Esta niñita es hija mía, linda ¿no?”, para luego explicar que vivías muy lejos, con tu madre.

“¡Toño! Ha llegado una carta para ti.”
“Dámela mami...debe ser de mi nueva amiga por correspondencia. ¿Te acuerdas que le escribí hace como un mes?

Y sí, esa era la carta. La enviaba Diane Longwood y venía en un sobre celeste, escrita sobre papel rosado decorado con dibujitos de Sarah Key. Había escogido a Diane en la lista que me envió el I.Y.S., porque teníamos la misma edad, nos gustaba la música y porque quería practicar Inglés.

“¿Dónde queda Nueva Zelandia mami?”
“Ven mira”- dijo mi madre llevándome hacia el mapamundi.
“Aquí es”
“¿ Esa manchita rosada? “Ajá”. “¿Está lejos?” “Sí, al otro lado del mar” “¿ Y el mar es muy grande?,” “Enorme” “¿Y no se puede ir en tu carro?” “No hijo, para llegar a Nueva Zelandia hay que ir en avión.” “ ¡Ah! ¿cómo en esos en los que siempre viaja mi papá?” “Ajá”.

Poco a poco descubrí más sobre ese país lejano. Diane me escribió de los volcanes, de los bosques, el ganado y los kiwis. Sí, ¡los kiwis! Unos pájaros tan raros y a la vez tan especiales. Me envió una fotografía de uno. La hice ampliar y la colgué en mi cuarto. Desde ese momento Diane fue para mí la “niña del kiwi”.

...Me gustan mucho tus cartas Toni. Escribes muy bien (...) Estoy feliz de ser para ti la “niña del kiwi”. Tú eres para mí el muchacho que vive en donde nace el sol. The boy from the rising sun!

Las cartas sirvieron para hacernos muy amigos. Más aún, gracias a ellas surgió un romance entre los dos. Nos contábamos todo. Temores, dudas, penas, alegrías. Cuando le conté que estaba muy triste por la muerte de mi perro "Ralf"--un hermoso collie que me regalaron cuando yo era apenas un bebé--,ella me envió una caja de chocolates y una postal que sólo decía :“Sonríe”. Además de cartas y postales empezamos a intercambiar regalos por “San Valentín”, por Navidad, por nuestro cumpleaños . También fotos y casettes. Hasta inventamos una manera de ponernos en contacto. Fue una idea loca. Se nos ocurrió que un día, a la misma hora (6 de la mañana para mí, 11 de la noche para ella), los dos iríamos a la playa y tocaríamos el agua para así "conectarnos" a través del mar, a cuyas orillas vivíamos. Desvaríos románticos de adolescentes solitarios.

Pero estábamos enamorados. Al menos, eso creíamos. El único problema es que era un amor de papel y sellos postales, un amor a la vez unido y separado por una enorme mancha celeste en los mapas, el Océano Pacífico.

“¡Mamá!” “Sí...¿qué pasa?”, “¡Diane va a venir a Lima!” “¿Cómo?” “Su papá viene a trabajar aquí por un convenio de cooperación...”

Fue la mayor sorpresa de mi vida. Luego de seis años de escribirnos, por fin íbamos a estar frente a frente. Sentí alegría y miedo. “¿Y si no le gusto cuando me vea? Una cosa son las fotos pero...”

El día que nos vimos por primera vez en el aeropuerto, la encontré más bonita de lo que esperaba. A ella -- me dijo después-- yo le parecí guapo, aunque un poco bajo de estatura.
“¿Vas a salir otra vez con Diane?” “Sí mamá”. “Ten cuidado con lo que hagas Toño. Las gringas son más adelantadas que las chicas de aquí” ,”No te preocupes, ella es una chica tranquila, como yo. Además, ¿acaso no confías en tu hijo?” .

En verdad Diane, criada en un pueblo pequeño, era bastante conservadora. Pero, eso no evitó que cierta vez, un día, sus deseos y los míos coincidieran y no pudiéramos detenernos. Aquella vez todas mis fantasías románticas se hicieron realidad con toda la pasión y las ganas que uno tiene a los diecisiete años. Fue mi primera vez, nuestra primera vez. Me hice hombre de la manera más hermosa, que puede haber, con la mujer de quien estaba enamorado.

Luego de aquella vez, hubieron otras. Nuestro romance de papel se volvió un amor que se hacía deseo y buscaba satisfacerse dondequiera que estuviéramos juntos, ya sea en asiento del carro de mi padre, sobre la arena frente al mar, o entre las sábanas de su cuarto, cuando sus padres no estaban.

“¿Qué dijiste?” “Que estoy embarazada” “¿Estás segura?” “El doctor lo confirmó.” “¿Qué vamos a hacer Di ““No sé, tengo miedo. Tengo miedo de papá”. “Yo también. ¿Es verdad lo que cuenta que fue campeón de karate? “ “Sí, pero él no es violento, tú lo conoces”. “Espera que sepa que estás embarazada...”

Echarle la culpa a la inexperiencia de ambos sería tonto. Lo cierto es que se generó un problema y nuestros padres pensaron que la única solución era el matrimonio. Nosotros aceptamos felices, pensamos que con el amor que nos teníamos sería suficiente para empezar una vida juntos, jugando a ser adultos.

No voy a contarte lo que pasó después que nos casamos, basta decir que fue una mala idea haberlo hecho. Siete años de amor por correspondencia se derrumbaron en unos meses. Yo no estaba preparado para asumir esa responsabilidad. Creo que tu madre tampoco.

Poco después que tu nacieras, ingresé a la universidad --por suerte no necesitaba trabajar-- y me sentí un bicho raro. Era el único “cachimbo”( así le decimos aquí a los estudiantes recién ingresados) que usaba un aro matrimonial y ni siquiera era mayor de edad. Luego, el único entre el grupo de amigos al que el llanto de su hija no lo dejaba estudiar. Descubrí defectos en la que hasta entonces había sido mi amiga perfecta, ella se dio cuenta de los míos. Lo acepto. Yo era un niño mimado quizás por ser hijo único. Era--soy-- una persona con la que es difícil convivir. Hay que decirlo, puse muy poco de mi parte para que nuestro matrimonio funcionara. Tendrías algo más de un año y medio cuando decidimos-- por nosotros mismos --, que lo mejor era separarnos. Diane volvió a Nueva Zelandia y yo, con alivio, me quité el anillo y olvidé --o por lo menos traté sinceramente de hacerlo-- todo el asunto.

A partir de entonces, huí de todo compromiso, de toda responsabilidad. Ya lo he dicho hija, tú eras para mí sólo una imagen distante. Sentía, siento, amor por ti . Pero, otra vez, un amor de papel y estampillas.

“¡Carta para Toño!”
“¿De dónde?”
“De la Embajada de Nueva Zelandia”.
“¿Qué?... Dámela”.

Cartas, cartas. Han resultado tan importantes en mi vida. Esta última me comunicaba la muerte, en un accidente, de tu madre y tus abuelos. Fue algo que jamás hubiera imaginado. Me quedé petrificado con la carta en la mano. En realidad todavía no he podido aceptarlo, me encuentro en una especie de trance. No puedo, no quiero, creer que la niña del kiwi, la de los dibujitos de Sarah Kay, la chica pelirroja, pecosa y alta que vi hace años en el aeropuerto de Lima, esté muerta. Tal vez resulte tonto decirlo ahora, pero fue la única mujer que he amado y me parece que solamente estuve esperando el momento correcto para volver a su lado. No debí esperar tanto ... la distancia entre ella y yo es ahora más grande que el Océano Pacífico, más grande que todas las manchas azules en todos los mapamundis...

Me pregunto que habría pasado si tu madre y yo hubiéramos seguido juntos, o que hubiera sentido de haberla vuelto a ver, si hubiera hecho el viaje que postergué tantas veces porque me parecía que todavía no estaba listo.

Ya no es posible pensar en lo que hubiera sido, voy a tener que ser el padre que no fui de ahora en adelante. Voy a tener que conocerte y tu vas a tener que conocerme.

Hija, siempre me ha sido más fácil escribir que hablar. Todavía no sé si te voy a dar estas líneas que he garabateado en el avión. La idea fue que me sirvieran de ensayo. Tienes la edad que tenía Diane cuando empezó nuestra amistad postal. Ahora tú eres la nueva “niña del kiwi” y yo, viajo desde donde nace el sol, al otro lado de una gran mancha azul, para encontrarte.

(escrito en 1996 )